sábado, 29 de enero de 2011

Zumos y dietas

En muchas ocasiones, a la hora de establecer un plan de alimentación para conseguir bajar unos kilos, tenemos muy en cuenta el aporte calórico de los distintos alimentos. Sin embargo, no siempre recordamos que las bebidas interfieren también de manera importantísima en el sobrepeso. El otro día ya te contábamos los mitos y verdades relacionadas con el consumo del agua. Éstas son otras cuestiones a tener en cuenta el lo relativo a otras bebidas comunes:

* En cuanto a los zumos, a pesar de su gran aporte vitamínico, resultan poco saciantes. Por ejemplo, un zumo de naranja lo obtenemos a partir de tres piezas, y llena menos que una sola pieza completa, que contiene además fibra y pulpa. Por lo tanto, en caso de querer perder peso, resultará más recomendable consumir la fruta entera.
* Recuerda que los refrescos son altamente energéticos y contienen muchos azúcares. Una alternativa puede ser su versión ‘light’ pero ¡cuidado!: son más bajos en calorías pero no quiere decir que adelgacen. Por ello, es importante la información nutricional de los envases. No podemos pensar que, por ser 'light', se puede tomar las cantidades que queramos.
* Tampoco son en absoluto recomendables las bebidas alcohólicas puesto que aportan calorías vacías, esto es, gran cantidad de calorías pero de muy bajo o nulo valor nutricional.
* Respecto a los lácteos, opta por los desnatados; los valores nutritivos se conservan pero su cantidad de grasa es bastante inferior.
* Resultan también muy aconsejables las infusiones, generalmente digestivas y diuréticas (con lo que, como el agua, ayudan a eliminar toxinas).

jueves, 27 de enero de 2011

Desintoxicar el organismo...

En presencia de un organismo sobrecargado de toxinas y más aún, si dicho estado de sobrecarga es de antigua data, la pregunta resulta obvia: ¿por dónde empiezo? Por cierto, cada organismo es distinto y reacciona en forma diferente, pero en todos los casos la necesidad imperiosa es una: limpiar y evitar ensuciar, a fin de restablecer el orden perdido.
Es por ello que, a modo de estrategia inicial, hablamos de un paquete depurativo básico. Dicho conjunto de acciones, está basado en dos aspectos imprescindibles y complementarios, que van bien en todos los casos: evacuar los desechos antiguos acumulados y evitar que penetren nuevos desechos, sin dejar por ello de satisfacer las necesidades orgánicas.

Con un ejemplo mecánico, se comprende mejor. Supongamos que usted compra un buen automóvil; una joya de alta tecnología, un Audi o un Mercedes… Pero por ignorancia o “pijoterismo”, en lugar de usar buena nafta, lo alimenta con combustible inadecuado o de baja calidad. Andar, anda; pero al tiempo comienzan las fallas y los tironeos en la marcha, consecuencia de un motor carbonizado y fuera de punto. ¿Qué hace entonces? No puede argumentar que el vehículo vino “fallado de fábrica”. Seguramente limpiará el motor y cambiará el tipo de combustible. Y por cierto, hará ambas cosas al mismo tiempo. No se le ocurriría hacer solo una de las dos. ¿Lógico, no? ¿O es acaso de aquellos que buscan algún aditivo que “tape” la falla?

Con el cuerpo pasa exactamente igual. De poco sirve una sola acción. Hay que depurar para eliminar la vieja escoria que impide el normal funcionamiento. Y también hay que cambiar la calidad del “combustible” para que no se vuelva a “carbonizar” la estructura. Ojala la simplicidad de este ejemplo sirva para estimular una actitud consciente y madura, pues a menudo somos más conscientes con los “fierros” que con nuestro organismo. Al auto lo cuidamos porque nos costó dinero. En cambio el cuerpo vino “gratis”… pero olvidamos que es el único que tenemos y que no tiene recambio, al menos en esta existencia.

Quién haya realizado algún trabajo depurativo, habrá constatado la cantidad de toxinas que pueden acumularse en el cuerpo. Cuando el organismo ve sobrepasada su capacidad de eliminación, no tiene más remedio que almacenar la escoria tóxica remanente, rogando que en algún momento se produzca la pausa que permita ocuparse de evacuar los desechos. Esta pausa sería el antiguo y olvidado hábito del ayuno, o bien una crisis depurativa (el caso de una gripe). Pero como los ayunos no se hacen y las crisis se reprimen con fármacos, los remanentes tóxicos se incrustan cada vez más en las profundidades de los tejidos, encapsulados en líquidos o cuerpos grasos para evitar que generen daño.

Esta lógica corporal (homeostasis) de no contaminar el resto del organismo, es similar a la que usamos en casa cuando hay huelga de recolectores de basura. Mientras esperamos que se restablezca el servicio, depositamos los residuos en bolsas gruesas, para evitar que contaminen la vivienda. Como el cuerpo no dispone de bolsas de consorcio, echa mano a la grasa corporal (captura lipógena) o a la cristalización (cálculos hepáticos) para encapsular y aislar toxemia.

Es obvio que cada persona responde a una particularidad y a una historia que la diferencia del resto. Pero en ningún caso resulta contraproducente actuar. Es más, a mayor cronicidad y gravedad, mayor necesidad de intensificar la tarea. Mientras la ortodoxia comienza lentamente a adaptarse a estos nuevos desafíos de nuestra cambiante realidad, debemos ocuparnos sin dilaciones de resolver nuestros problemas, ya que es nuestra propia calidad de vida la que está en juego. Si no se resuelve la causa profunda del desorden, será inevitable seguir “chapaleando en el barro” de los síntomas y sus nefastas consecuencias. La cuestión está totalmente en nuestras manos.

Muchas veces nos encontramos con gente que duda en iniciar estas prácticas depurativas, temerosas de sufrir algún efecto negativo en la experiencia. Sin embargo, esas mismas personas ignoran, total o parcialmente, los efectos secundarios, seguros y probados, de los medicamentos y las prácticas ortodoxas a las que están siendo sometidos. Es el caso de individuos sometidos al agresivo arsenal oncológico (quimio o radioterapia) y que en cambio duda ante eventuales efectos de un depurativo herbario.

Estas prácticas depurativas pueden generar sensaciones causadas por las positivas reacciones de la vital energía corporal que ha despertado: fiebre, erupciones, mucosidad, nauseas, diarreas, sudor fuerte, etc. Son síntomas positivos que deberán ser siempre comprendidas, agradecidas y soportadas con paciencia y perseverancia; nunca reprimidas. Cuanto más rápido aparecen los síntomas depurativos, quiere decir que mayor es la energía vital disponible en el organismo y por tanto más rápida será la recuperación. Por otra parte, cuanto más intensas sean las crisis, lejos de sentir temor, debemos comprender que mejor será la resolución del problema.

Por tanto es fundamental comprender esto y no reprimir ningún síntoma. El organismo invierte mucha energía en estos procesos y al reprimirlos, estamos anulando el fisiológico trabajo orgánico y volviendo todo a foja cero. Lo mejor en estos casos es “desenchufarse” y, tal como hacen los animales, retirarse de la actividad, buscando el ayuno y el reposo reparador. El mundo puede funcionar sin nosotros por unos días y mejor funcionará con nosotros “a pleno” y no “a media máquina”.

LIMPIAR Y NO ENSUCIAR

Como bien resumió el médico alemán Carlos Kozel: curar es limpiar. Por lo tanto no podemos pretender solución efectiva de ningún problema de salud, sin resolver el colapso tóxico que ha sido causa profunda del síntoma, luego convertido en “enfermedad”. Otra cuestión importante a comprender cuando abordamos un proceso como el aquí propuesto, es que solo el cuerpo cura.

En realidad nuestra función “curativa” se limita a crear las condiciones para que el propio organismo, a través del trabajo mancomunado de billones de células, pueda realizar las tareas de reparación, limpieza, regeneración y restablecimiento del equilibrio fisiológico perdido. Es algo que la inteligencia corporal viene haciendo a la perfección desde hace millones de años… siempre y cuando el hombre lo permite. O sea, basta con que dejemos de colocar “palos en la rueda”, que obstaculizan la tarea de la inmensa inteligencia y sabiduría corporal que nos anima.

Por todo esto, un eficiente abordaje depurativo implica transitar seis andariveles en forma simultánea. Nos referimos al “limpiar”: la depuración de los órganos más comprometidos (intestinos e hígado, en ese orden), el desparasitado, la purificación de los fluidos (sangre, linfa) y la oxigenación del medio interno. A ello se suma el “no ensuciar”: hacer un reposo digestivo semanal y el imprescindible cambio nutricional. En la edición anterior vimos lo del Reposo digestivo; en próximas iremos viendo los demás aspectos.

Muchas personas que se asoman temerosas a este tipo de abordaje, deciden ir probando alguna cosa por vez. Claro que hacer sólo alguna de estas prácticas es siempre mejor que nada, pero si pretendemos resolver un problema crónico, debemos considerar un abordaje integrado y sinérgico, lo cual nos garantiza la máxima eficiencia reparadora, en tiempo y profundidad.

Un ejemplo. Desparasitar es siempre bueno y todos lo necesitamos. Pero si uno sólo desparasita, estará generando mortandad de parásitos y este material tóxico debe ser administrado por órganos ya colapsados a causa de la invasión parasitaria que se combate. Por ello la necesidad de contar con órganos depurativos limpios y bien funcionales. En esto ayudan las limpiezas, el ayuno y los depurativos.

Siguiendo con el ejemplo anterior, poco sentido tiene matar parásitos si al mismo tiempo estamos estimulando su desarrollo a través de una alimentación ensuciante con lácteos, harinas, refinados, carnes, exceso de cocidos, etc. Este enfoque nos obliga a ser responsables con lo que hacemos o dejamos de hacer; somos nosotros los que manejamos la intensidad y la eficiencia del proceso depurativo

martes, 25 de enero de 2011

Dormir bien....

Son muchas las personas que no logran un descanso verdaderamente reparador, lo que repercute en el rendimiento del resto del día. Y es que no siempre es fácil conseguir un sueño de calidad. Pero sí que existen unos pequeños trucos que pueden ayudarnos en nuestro empeño.

Las tiendas de descanso Bed’s han contado con la ayuda de la fisioterapeuta Esther Cervera Moreda, quien nos recomienda varias medidas, basadas en técnicas de relajación, muy prácticas y naturales que preparan al cuerpo para descansar y conseguir un verdadero sueño reparador. "Nuestra musculatura debe relajarse lo suficiente para aprovechar al máximo las horas de sueño. La actividad diaria, las tensiones a las que nos sometemos, pueden hacer que aparezcan dolores musculares y articulares que nos quitan el descanso", apunta.

* Antes de acostarte, desperézate con los brazos. Esto se puede realizar sentado o de pie. En este último caso, se pueden estirar más las piernas. Hay que respirar mientras se alargan las manos y los codos con intensidad. Aunque no se tengan ganas, procura desperezarte y dejar que los bostezos se vayan liberando de forma natural.
* Es bueno tumbarse y, estando boca arriba volver a estirarse y desperezarse de forma suave, tratando de realizar diferentes posiciones que ayuden a desentumecer todas las articulaciones. Después gira la cintura suavemente, girando las piernas hacia un lado y el tronco hacia el otro. Repetir lo mismo hacia el otro lado.
* Acomódate boca arriba y dedica unos segundos a sentir todo el peso del cuerpo, en especial el del cráneo y toda la musculatura de la cara. En el rostro se acumulan muchas tensiones, sobre todo en la frente y en la mandíbula.
* Abrir la boca intensamente y coger aire a la vez. Esta vez sí que se intentará que surja un bostezo, aprovechándolo al máximo para destensar la mandíbula, la musculatura cervical y la base del cráneo.
* Desde aquí se puede terminar esta preparación anterior al sueño, con unas cuantas respiraciones diafragmáticas. Se trata de dirigir el aire hacia la zona abdominal y dejar que el aire salga libremente. De esta forma se relajan los planos musculares más profundos y se puede llegar a una total relajación. Por ello las respiraciones no deben resultar nunca angustiantes, ni suponer un gran esfuerzo.

viernes, 21 de enero de 2011

Donantes de óvulos:tips a tener en cuenta

Al contrario que las madres subrogadas las donantes de óvulos aportan el 50% de la carga genética de futuro bebé por ello los requisitos a la hora de selección son tanto o más cuidados por parte de las agencias, que cuentan con una gran cantidad de perfiles de todo tipo, así como múltiples combinaciones interraciales.

Todos los perfiles de las donantes de óvulos incluyen:

1. Historia médico familiar a lo largo de 3 generaciones.
2. Historial obstétrico si fuera necesario.
3. Evaluación psicológica
4. Resumen de su seguro médico.
5. Todo tipo de referencias educativas y vocaciones. Intereses personales, hobbies y retos personales.
6. Fotos de la donante de óvulos y/o madre sustituta (en el caso de una inseminación artificial, IA) y de su familia.

Las donantes de óvulos pasan evaluaciones psicosociales, estudios psicológicos completos y autorizados, pruebas médicas y cualquier otro tipo de control extraordinario que los futuros padres crean convenientes. Muchas de ellas, casi la mayoría, prefieren permanecer en el anonimato pero por el contrario, las pocas que no lo hacen suelen sentirse muy cómodas encontrándose con los futuros padres.

El cuidado proceso de selección de las donantes de óvulos por partes de las agencias que las contratan tratarán de garantizar un elevado éxito a la hora de la estimulación ovárica, que consiste en inducir una ovulación múltiple mediante medicaciones hormonales.


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miércoles, 19 de enero de 2011

Vientres de alquiler, una opciòn ante la infertilidad

A pesar de no existir una relación biológica entre el niño y la madre de alquiler si así se desea, esta juega el papel más importante en todo el proceso, gestando y dando a luz el bebé.

Una técnica que consiste en la estimulación ovárica de la mujer y como consecuencia a ésta, la extracción de los óvulos que son fertilizados con los espermatozoides del padre, lo que da paso a la formación de embriones. Estos embriones son implantados en el vientre de alquiler. En este caso se procede a la fecundación in Vitro (FIV) con los óvulos de la madre biológica y con los espermatozoides del padre elegido o donantes en su efecto. Cuando los óvulos de la madre biológica no son óptimos, se procede directamente a la inseminación artificial (IAD) del vientre subrogado con el esperma del padre o donante.

En EE.UU. pioneros en madres subrogadas, para que una candidata pueda optar a alquilar su vientre, conlleva una gran cantidad de pruebas y evaluaciones como: exámenes psicológicos, controles de informes policiales, informes obstétricos, revisiones de póliza del seguro médico, realización de todo tipo de pruebas médicas y pasar un proceso de selección no solo por parte de la agencia que las contrata sino también con la supervisión de los doctores que procederán a la transferencia embrionaria o inseminación artificial.

Todo ello contribuye a tener unas tasas muy elevadas de éxito en los programas de gestación por sustitución y en muchos casos consiguiendo excelentes resultado en los primeros transfer.

La mejor forma de elegir una madre subrogada entre todas las candidatas no solo depende de este tipo de evoluciones, sino también de la afinidad que se pueda producir por ambas partes (madre subrogada y futuros padres), una vez presentadas o puestos en contacto.

A la hora de tomar cualquier decisión deberemos tener en cuenta el país donde se está contratando la madre de alquiler y sus posibles variantes.





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sábado, 8 de enero de 2011

Alimentos que previenen el cáncer

stá científicamente comprobado que las células cancerígenas se “alimentan” de glucosa como fuente de energía para crecer. De ahí que pueda inferirse que reducir la ingesta de calorías no sólo ayudará a mantener un peso saludable, sino que, además, será la mejor prevención contra los diferentes tipos de cáncer. Los sí y los no de la dieta

En 1944 un investigador llamado Otto Warburg demostró que las células cancerígenas usaban solamente glucosa como fuente de energía para crecer y, que eran incapaces de usar proteínas, grasas y cuerpos cetónicos (moléculas que proceden del metabolismo de las grasas), a diferencia de las células normales.

Este descubrimiento merece ser divulgado y no guardado en un cajón dado que es una de las maneras de protegerse del cáncer -al mismo tiempo- de prevenir la obesidad.

Hay una asociación directa entre el peso corporal y el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, ambas son patologías muy frecuentes y ejercen un alto impacto en la sociedad.

Tanto la obesidad, como los alimentos refinados compuestos de harinas y azúcares producen ciertos cambios endócrinos que podrían ser responsables de la aparición de cáncer de próstata, cáncer de mama y cáncer de colon.

Las células normales de nuestro cuerpo, nuestros músculos, corazón, los huesos, son tan eficientes que pueden vivir, multiplicarse y cumplir todas sus funciones recibiendo la energía desde las proteínas como las carnes (vacuna, porcina, pescado, aves), la clara del huevo y las legumbres (lentejas, porotos, garbanzos, arvejas).

Si comemos una porción de carne magra con ensalada, o una porción de revuelto de arvejas con huevo estamos alimentando la estructura de nuestro cuerpo para que crezca porque estos alimentos son pura proteína, con bajo porcentaje de glucosa. Las células normales pueden utilizar las proteínas para extraer energía, además de cumplir la función de estructura. Una célula cancerígena no puede hacer esto, ya que es tan inmadura que no tiene la capacidad suficiente para transformar una proteína (cuya función principal es ser estructura) en glucosa, cuya función principal es dar energía.

La célula cancerígena sólo utiliza la glucosa (azúcar blanca, miel, arroz blanco, papa, pastas de harina blanca) a una velocidad 100 veces mayor que cualquier célula normal del cuerpo para poder vivir y multiplicarse, porque su nivel de multiplicación es mucho más veloz que el de las células normales.

Si una persona tiene cáncer y le damos alimentos que se transforman rápidamente en glucosa será tomada por la célula cancerígena mucho más rápido y con mayor avidez que las células normales, produciendo su crecimiento y su mayor multiplicación.

Por otro lado, experimentos que se hicieron en animales e incluso en el ser humano acerca de la “restricción calórica”, demostraron que previene el cáncer, el sobrepeso y la epidemia de enfermedades cardio y cerebro vasculares.

La “restricción calórica” es la disminución de las calorías totales que se consumen y se logra por medio de la ingesta de alimentos necesarios para el crecimiento de un niño, con todas las proteínas, los minerales y las vitaminas que son esenciales, pero eliminando las calorías que derivan de los hidratos que se absorben con mucha rapidez, como los cereales refinados (harina blanca, arroz blanco, avena extrafina, maíz refinado y azúcares, los dulces y la papa).

Sacar las calorías que proceden de las harinas, los dulces, el arroz blanco y la papa, previene el sobrepeso, dado que la única hormona que sintetiza grasa es la insulina, y al no estimular esta hormona se disminuye la producción de grasa. Estos alimentos refinados son los más fuertes estimuladores de la insulina.

La restricción calórica, que es el mecanismo fisiológico para mantener un peso saludable, no requiere de una balanza, pero es esencial el equilibrio de la química cerebral y el contacto con uno mismo para saber lo que el cuerpo está necesitando.

¿Por qué es tan importante mantener la insulina normal o baja antes y después de una comida a lo largo de la vida?

Porque la insulina es la única hormona que introduce la glucosa de los alimentos dentro de las células. Comer un exceso de dulces o fideos estimula la insulina a niveles muy altos que exceden la función de introducir la glucosa en las células por lo que ésta se encargará de producir grasa a partir de estos alimentos como mecanismo fisiológico pero que lo transformamos en nocivo por los hábitos de vida (consumismo).

Por otro lado, la misma insulina alta que tiene el 70% de la población de los EEUU, estimula el crecimiento de células cancerígenas. Está demostrado que la insulina estimula una enzima que aumenta la proliferación del cáncer llamada tirosinakinasa.

Por esta razón hay una relación directa entre la obesidad y el cáncer de mama, próstata, útero y colon.

Por contrapartida, la restricción calórica, o sea, comer saludablemente carnes, legumbres, clara de huevo, frutas y verduras mejoró el pronóstico del cáncer de próstata con evidencias científicas al disminuir el tamaño de este tumor.

El índice glucémico es un valor que usan los médicos para saber cuándo un alimento sube mucho o poco la glucosa en la sangre y también, paralelamente, subirá la insulina.

Es muy bueno para prevenir el cáncer y la obesidad comer alimentos con índice glucémico bajo, como son: las lentejas, porotos, garbanzos, arvejas, verduras, nueces, carnes, huevo y frutas, porque estos alimentos ya tienen probado que no suben rápidamente la glucosa en la sangre, y por lo tanto no estimulan la insulina evitando el aumento de grasa y también evitando la posibilidad de crecimiento de la célula cancerosa.

Establecer la costumbre de comer sanamente y hacer actividad física es indispensable para evitar el exceso de peso y la obesidad. Un descenso de tan sólo un 5 o 10% del peso total puede proporcionar incontables beneficios para la salud, como lograr bienestar tanto físico como psíquico, y también proteger de graves patologías, como el cáncer.